LA VENGANZA DE ARAMIS
Señor de D'Artagnan: el rey me encarga os diga que os ha nombrado mariscal de Francia, en justo premio a vuestros buenos servicios y a la gloria de que cubrís sus armas. Su Majestad está en altísimo grado satisfecho de las conquistas que habéis llevado a cabo, y os encarga especialmente que deis fin al sitio que habéis comenzado, con honra para vos y lustre para él. La arquilla os la regalo yo, y estoy seguro de que no os disgustará ver que mientras vosotros, soldados, desenvaináis la espada en defensa del rey, yo fomento las artes de la paz para adorno de las recompensas dignas de vos. Me recomiendo a vuestra amistad, señor mariscal, y os ruego creáis en la mía muy sincera. ––
Jean-Baptiste Colbert
He guardado esa carta por muchos años que mi amigo sostenía en sus manos al morir. Jean-Baptiste Colbert lo nombraba mariscal de Francia y al mismo tiempo lo condenaba a muerte.
El pasado me parece tantas veces inútil. La sustitución de Luis XIV por Felipe no había causado los efectos que la orden y yo teníamos planeados. Después de todo yo, Aramis, de la orden de los Jesuitas me encuentro aquí recordando como Felipe se convirtió en una caricatura de si mismo y de la monarquía. Ahora a adoptado el mote de "Rey sol" .Yo ya soy demasiado viejo para luchar con la espada, frente a sus excentricidades y evitar esos atentados de muerte que he evitado más de tres veces.
Quien hubiera pensado que Athos y Portos morirían, cuando nadie reclamaba en forma real esos deslices de Ana de Austria (o tal vez yo no me daba cuenta) y cuando recobramos los pendientes que se le habían otorgado al duque Inglés
Giulio Mazarini se convirtió en el amante de la reina algunos dicen que su esposo, cuando un cardenal se valía de la pasión de la reina para una intriga otro satisfacía su lujuria, sin embargo en mi época de mosquetero todo el mundo sabía de los amoríos anteriores de Ana de Austria. Era un secreto a voces, que no escandalizaba a nadie, sabiendo que desde su matrimonio, no estuvo presente Luis XIII. Un matrimonio político a todas luces, era conocido el intercambio de Ana de Austria para el rey de Francia y Elisabeth hermana del rey de Francia para Felipe IV de España.
Me doy cuenta de como los hombres comunes, nos convertimos en instrumento de juegos absurdos de los poderosos, y me lleno de ira. Ejemplo claro son nuestras aventuras con Carlos I y Carlos II de Inglaterra de como no logramos salvar a Carlos I de la muerte.
Y sin embargo soy expulsado junto a la orden Jesuita del reino de Francia y sin posibilidad de ir a España por causa de la Bula Unigenitus del papa Clemente XII, otro juego político unido a difamaciones por compra venta ilícita de mercaderías en especial del trigo. Como criminales fuimos custodiados por tropas, conducidos al puerto de Salou donde esperaban barcos. hacia Córcega.
Sin embargo mis tiempos de docencia en el instituto Louis-le-Grand, me permitió conocer a un alumno, que ahora en mi ancianidad, me ha servido de mucho apoyo. A este alumno todos lo conocen por su seudónimo, pero yo prefiero seguir llamándolo por su nombre, Francois Marie Arouet, siempre se escucha mejor que Voltaire. Además para un anciano como yo , el relacionarme con un "aventurero" conocido por toda Europa no es recomendable, es mejor simplemente llamarle Francois Marie.
Así pues, en estos los últimos años de mi vida, estoy en un viaje a la corte de la zarina Catalina, junto con Francois Marie.
Todo es mejor que ese campo de encarcelamiento en que se había convertido Córcega.
Buscaba hacer ameno el viaje con mi antiguo alumno, mientras yo le cuento las aventuras de mis tres amigos ya fallecidos y mi vida de mosquetero, el me cuenta de su estancia en la Bastilla. Cuando la conversación se torna hacia teología, ambos preferimos evitarla. Su afecto tiene que ver poco con dios y mas con el agradecimiento de una mente despierta. Tal vez el conocer mi historia, le reafirmaba sus ideas de que la iglesia católica es un símbolo de la intolerancia y de la injusticia.
Cuando nos cansábamos de hablar de nuestras aventuras, él disfrutaba mucho de mi ridiculización del "joven" Leibniz y su estúpida frase "todo sucede para bien" Francois Marie se reía mucho y me decía su intención de hacer una obra teatral en base a ese tema.
Así, pasaron los días en nuestro camino a la corte Rusa. ¿El objetivo de aquella travesía?, Francois Marie mantenía correspondencia con la actual Zarina ella quería que su hijo Pablo recibiera una educación "europea" .
Francois sabiendo mi situación me llevaba para tal misión.
Al llegar a Rusia nos llevaron a la ciudad reciente creada que los residentes llamaban "San Petersburgo" .Unos elementos de la guarda zarista nos encamino a la corte. Me llamo la atención, como las personas nos veían con extrañeza, pero cuando llego la guarda zarista, esa mirada de extrañeza se tornaba en terror. El palacio era muy diferente a los de la corte francesa, pese a que se nota una burda forma de imitación. Al pasar por los pasillos los cortesanos emiten un murmullo que no reconozco por palabras, más si por tono.
En un Francés mal pronunciado ella saludaba a mi compañero.
-Monsieur Voltaire, es para mi un placer , tener a tan eminente creador en mi corte- Francois Marie adopto una posición más arrogante.
- El placer es para un humilde servidor su excelencia, como ya le había comentado en nuestra correspondencia yo fui educado en un colegio de Jesuitas donde Moseñor Aramís. A mi lado en este momento, fue uno de los más grandes catedráticos. Lo he traído debido a su comentario sobre la educación del Zarevich Pablo.-
Francois Marie hizo un movimiento con la mano, que me señalaba, en ese momento me sentí como un simio traído del nuevo mundo sin embargo hice acopio de gentileza que la ocasión ameritaba.
-Espero que mi experiencia en las cortes de Francia y en la guardia real de los mosqueteros le sean útil a su majestad , que si bien ya está en envoltura de un anciano , están a sus ordenes-
-¡Pero usted ha sido un aventurero como Monsieur Voltaire y el Conde de Orlov! – dijo la zarina con una risa irónica
Creo que tendremos unas veladas llena de historias gratas – mencionaba esto mientras daba un grito dominante
¡Orlov¡- Detrás del trono salió un pequeño hombrecillo delgado que contrastaba con la corpulencia de la zarina.
Sonriendo al recién llegado comentaba -
Tal vez Orlov pueda contarles la leyenda de un desertor francés que robo de un templo Brahman en Misore el enorme diamante del cetro imperial Ruso que en otros tiempos se utilizaba como el ojo de un ídolo. O de como la piedra pertenecía al rey de Persia Nader Shah o como después de su asesinato la piedra fue robada y vendida a un Armenio que se llamaba Shaffrass- El tono de la zarina hacia Orlov era casi de desprecio, como si no tuviera otra cosa que contar. El hombre se mostraba sumiso pero se sentía una tensión que yo podría describir como sexual entre aquel elegante alfeñique y la zarina.
Esa noche conocí al pequeño Zarevich Pablo, el niño tenía una mirada recelosa, una mezcla de tristeza profunda, con un odio que solo buscaba un objeto para enfocarlo y destruirlo. Me recordaba tanto a Felipe cuando lo liberamos de aquella máscara de hierro, que en alguna ocasión ose equivocarme de nombre.
Francois Marie volvió a Francia después de unos meses.
El zarevich Pablo era de carácter inestable, casi me atrevería a decir desequilibrado unos días buscaba amparo a mi lado y al otro me miraba con un odio que podría llamar bestial.
Sin embargo, esa mirada intimidante se incrementaba, cuando veía entrar a su madre ya sea con Potemkim o con otros cortesanos pero cuando llegaba a ver a Orlov casi parecía incendiar la estancia.
Desde Rusia he mantenido comunicación con la orden Jesuita la cual me ha enterado que las cosas han mejorado en algunos lugares. Ya he estado dos años en la corte de Catalina. Es tiempo de irme.
Al salir de la corte, con las maletas hechas para volver a Europa. Pablo me encontró con su mirada fría y llena de odio, me hizo una última pregunta
-Monseñor Aramís , ya nada tienes que perder , dígame que dicen los cortesanos , ¿fue mi madre la que mando matar a mi padre, junto con Orlov?-. En ese momento recordé todo lo que la realeza le había hecho a mis amigos “los tres mosqueteros” a mi pueblo y de cómo una vez quite una mascara de hierro y ahora podía colocar otra. Sin darle la cara, solo dije una palabra.
-Si-
- Publicado: 8.3.2006 GMT
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Estarán de acuerdo, que aun hay mucho por estudiar en el campo de la astrofísica y de la física cuantiíta. La salida más fácil es dejar que el esoterismo gane y se tome el teorema de Bell como una fuerza divina (Tal como la generación espontánea que sobrevivió hasta el siglo XIX o la “Divinidad” de la electricidad) sin embargo eso sería una forma de llenar un vació . No se puede crear un conocimiento incompleto de otro-según Ockham- 
